Reseña: Call of Duty: Black Ops 2

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El primer acercamiento que tuve a Call of Duty en las consolas actuales fue Modern Warfare. Recuerdo aún con cierta emoción esa misión en la que a bordo de un helicóptero vi como una bomba nuclear hacia explosión en alguna ciudad de Medio Oriente. Entonces pensé que ésas serían las situaciones que veríamos en las entonces modernas consolas. Después continuaron llegando más entregas de Call of Duty; año con año dejé de sentir emoción por el lanzamiento de un juego que en algún momento logró enchinar mi piel. Y la queja más recurrente que tenía hacia Call of Duty era su desinterés para adentrarse en terrenos no explorados y repetir, una y otra vez, la fórmula de guerra moderna que con tanto éxito empleó Infinity Ward. Afortunadamente Call of Duty: Black Ops 2 se adentra en terrenos no explorados, lo cual representa cierto aire de frescura en la serie.

Como los últimos títulos de la franquicia, Black Ops 2 es un paquete bastante amplio. De hecho se agradece que una compañía identificada como productora a gran escala de dólares, se empeñe en vender un amplísimo producto que podríamos identificar en tres apartados: la Campaña, el Multijugador clásico y el modo Zombies.

La campaña de Black Ops 2 –la cual me temo pase desapercibida por un sector de los compradores del juego- se sitúa en el 2025. Es la primera vez que un título de Call of Duty se adentra a explorar conflictos armados del futuro, y que de hecho, su competidor principal Battlefield tampoco ha hecho recientemente (Battlefield 2145 salió hace seis años). En este sentido, Call of Duty no tiene punto de comparación con títulos anteriores de la franquicia.

La premisa de la campaña de Black Ops 2 es, a grandes rasgos, poner fin a una guerra fría entre China y Estados Unidos, la cual fue generada por un terrorista llamado Raúl Menéndez. Para atar todos los cabos de esta historia, Black Ops 2 nos migrará de los futuristas escenarios del 2025 a los bélicos –aunque maravillosos- años 80, la década en la que se gestó el proyecto de Menéndez. Así, la campaña de Black Ops 2 nos presenta amenazas como drones terrestres y aéreos, además de los clásicos soldados y mercenarios de a pie que asesinaremos a diestra y siniestra. Para enfrentar a estas nuevas amenazas tendremos a nuestra disposición futuristas gadgets, tales como herramientas de hackeo para controlar los drones enemigos, torretas automáticas e incluso un acorazado robótico, así como unas extrañas granadas que son disparadas desde el brazo, muy similares a los misiles que disparaba Boba Fett. La adición de estos nuevos enemigos y armamento añaden dinámicas de gameplay que si bien son muy fáciles de aprender, dan cierto aire de frescura a la serie.

Hay que resaltar que la campaña de Black Ops 2 añade una serie de misiones llamadas Strike Force, las cuales sí representan un giro total en la serie Call of Duty. Las misiones de Strike Force requerirán de tu atención e inteligencia para superarlas con claridad, pues en ellas deberás de defender posiciones de ataques enemigos. Para sobrevivir a estos ataques deberás de hacer uso de torretas, drones y soldados. Lo interesante (y divertido) de este modo es que en cualquier momento podrás cambiar de control, es decir, en cualquier momento puedes decidir entre controlar a un soldado, la torreta o el robot de combate, o si lo prefieres, mirar desde una cámara aérea y desde ahí dirigir tus unidades de combate. Las misiones de Strike Force son lo más cercano que Call of Duty ha estado de un Real Time Strategy, añadiendo lo que ningún First Person Shooter ha hecho: poder migrar de género apretando un simple botón. Los retos que plantean las misiones Strike Force son bastante divertidos y aunque en esencia sigue siendo acabar con enemigos a balazos, se sienten como algo totalmente nuevo en Call of Duty.

Sin embargo, la campaña de Black Ops 2 aún está distante de esos momentos logrados en Modern Warfare. Ninguna de las misiones de Black Ops 2 genera la misma impresión que causó por ejemplo No russian de Modern Warfare 2. Y si bien parte de la emoción generada por las misiones de Modern Warfare radicaba en la posibilidad de entenderlas como algo posible, da la impresión de que Black Ops 2 no explota de gran forma el hecho de explorar algo tan fantasioso (aunque no muy distante) como los conflictos armados del futuro. Es cierto, Black Ops 2 tiene drones, esas extrañas granadas y miras de rayos X, sin embargo en las secuencias de acción no existen momentos de gran impacto. En cambio, sí los hay en el terreno contemplativo del juego, por ejemplo, el momento del desembarque en ese complejo turístico ubicado en una paradisiaca isla. Probablemente llegar a ese complejo me pareció tan espectacular por la posibilidad de pensar en ello como algo posible. Es como si fuera algún destino turístico ideado por arquitectos vanguardistas e impulsado por empresarios de Qatar. Resulta curioso que los momentos visuales más lindos de Black Ops 2 son aquellos en los que no debes de disparar ni una sola bala.

Lamentablemente, la campaña de Black Ops 2 sufre de glitches que arruinan totalmente una experiencia secuencial (tratar de terminar la campaña en una misma sesión). Es inaceptable que el gran lanzamiento de Activision sufra de glitches que me obligan a parar mi aventura para buscar en internet por qué no puedo pasar la misión. Y es que después de tanto disparo, pensé que hacer rapel sería mejor que eliminar enemigos con un rifle francotirador. Y ¡oh sorpresa! glitch a la vista.

Y si destaco que Treyarch se haya animado a salirse de la zona de confort para explorar un terreno totalmente nuevo y que por nuevo daría cierta libertad creativa, lamento que Activision no se haya esforzado en desarrollar un nuevo motor para Black Ops 2. Y no importa cuántas mejoras le hagan al IW Engine, éste ya muestra de forma incómoda su vejez. Las texturas del juego lucen mal, sobre todo cuando te acercas a ellas para observarlas con mayor detalle. Incluso hay momentos en los que el juego sufre de serios problemas de frame rate que, repito, en un juego AAA son intolerables. Frente a un motor como Frostbite 2, no imagino otra entrega de Call of Duty usando IW Engine.

Pero como mencioné, es posible que la campaña de Black Ops 2 pase desapercibida por varios gamers, lo cual sería trágico hasta cierto punto pues sería menospreciar el trabajo de Treyarch, que por el simple hecho de haberse adentrado en un nuevo terreno, me parece vale la pena jugar. La razón por la que posiblemente la campaña pase a segundo término es el popularísimo modo Zombies.

Del modo Zombies de Black Ops 2 no habría mucho que decir de no ser por la adición del modo Tranzit. Tranzit añade al modo zombies de Black Ops 2 ese elemento de dinamismo y búsqueda carente en entregas anteriores, pues básicamente el modo Zombies se limitaba a tener los ojos bien abiertos y ser lo suficientemente rápido para esquivar los ataques para así sobrevivir la mayor cantidad de rondas.

Aunque el objetivo en Tranzit también es sobrevivir oleadas de zombies el mapa para este modo está dividido en cinco zonas. Para hacer más fácil la labor de superviviencia, deberás de juntar las piezas de un dispositivo bastante extraño que facilitará la apertura de nuevas zonas en las que podrás encontrar mejores armas. Lo interesante es que para transportarse a lo largo del amplio mapa tendrás a tu disposición un autobús que hará paradas en cada una de las zonas del mapa. Por supuesto el autobús sólo esperará cierta cantidad de tiempo, por lo que cuando escuchas su claxon sabes que es momento de abordar. Tranzit recuerda a Left 4 Dead pues involucra trabajo en equipo. No se trata simplemente de revivir a los compañeros caídos para que la potencia de fuego sea mayor y sea más sencillo sobrevivir; en Tranzit una mayor coordinación entre los jugadores significará mejores armas, y dado que el mapa es muy grande, el hecho de quedarte con un amigo en cierta zona mientras otros dos se quedan en otra zona y al final reencontrarse en el autobús con las partes del dispositivo, se convierte en una experiencia gratificante. Tranzit es divertido.

Por supuesto, el modo Survival también está disponible en Zombies. En este modo podrás jugar en cada uno de los “submapas” del modo Tranzit, lo que resultará bastante útil al jugar el modo reseñado en el párrafo anterior. No hay adiciones al modo Survival, es básicamente lo mismo que vimos en World at War y Black Ops.

Finalmente, el modo Multijugador de Black Ops 2 presenta los modos que uno supone encontrará: Team deathmatch, Capture de flag, Kill confirmed, entre otros. Además de los nuevos mapas y las nuevas armas, el modo Multijugador de Black Ops 2 es, al igual que el modo Survival de Zombies, pan con lo mismo. Resulta lamentable que uno de los modos con el que pasarás jugando hasta que Activision lance el próximo Call of Duty no tenga ningún rasgo distintivo respecto de Black Ops. El modo Multijugador de Black Ops 2 no cuenta con ningún rasgo distintivo que me haga sentir en el año 2025.

En general, Call of Duty: Black Ops 2 ofrece adiciones en algunos de sus modos de juego, mientras que otros permanecen prácticamente intactos. Mientras su Campaña explora nuevos terrenos y añade las interesantes misiones Strike Force, el modo Zombies se refresca con Tranzit; sin embargo el Multijugador se mantiene sin novedades y sobre todo sin un rasgo distintivo respecto a títulos anteriores de la serie. Y aunque algunos critiquemos que Activision haya simplificado tanto un género como los First Person Shooters a fin de ampliar el mercado, Activision y en este particular caso, Treyarch, han sabido balancear y mantener vigente una fórmula explotada desde hace cuatro años. Call of Duty: Black Ops 2 es un gran paquete que ofrece mucha diversión. Y eso es gratificante en un juego de video.

A Call of Duty: Black Ops 2 le damos una calificación de 8.5.

Nota: La versión reseñada fue la de PlayStation 3, desconocemos si las versiones de PC y Xbox 360 sufran de los glitches mencionados en la campaña de Black Ops 2.

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