Mis queridos arquitectos y alcaldes virtuales. ¿Qué me cuentan? Espero que todo muy bien, hoy les tengo un pequeño previo de una de las experiencias más interesantes que he tenido en mucho tiempo. Se trata del nuevo SimCity. Un juego que está oficialmente disponible en el mercado desde el 5 de marzo de este año. Tuve la oportunidad de jugarlo en su estado beta y les daré una pequeña empapada de la experiencia que tuve con el juego.

                Antes que nada, quiero que sepan que este juego, a diferencia de su antecesor (SimCity Societies), fue producido por Maxis, desarrollador original de la saga. Por lo que mi vara para evaluarlo es considerablemente alta. Y puedo decir con una sonrisa en el rostro que fue una de las experiencias más interesantes que he tenido este año (y posiblemente el anterior).

                Para todos aquellos que no tengan noción del sistema de juego. En SimCity te vuelves un alcalde cuya misión es desarrollar un poblado. La finalidad del juego es que puedas volver un lugar desolado y sin personas en una ciudad rebosante de vida y dinero. El método para lograr esta meta queda en tus manos, a través de decisiones estratégicas sobre dónde y cuándo ir posicionando tus diversas herramientas; llámese calles, lugares para crear casas de diferente tipo y densidad, plantas de energía, fábricas, lugares comerciales, etc. En este juego además insertaron la posibilidad de hacer ciudades especializadas, lamentablemente, estas opciones no estaban disponibles en la beta (pero estaban presentes en la interfaz). El factor de inmersión se logra al ver que poco a poco las decisiones que tomas hacen que tu población florezca o se destruya. El juego además es muy bueno para indicarte cuando una decisión puede tener efectos positivos o negativos. La ventaja es que, como en las ciudades reales, una decisión no es unidimensional. Por ejemplo, si construyes un casino en tu poblado, es probable que recibas mucho dinero de sims que viven en algún otro lugar de la región, pero tu índice de crímenes se va a incrementar. De igual manera, si decides invertir en una planta de energía eólica (molinos de viento para los “letrados”), tendrás energía contaminando menos, pero no tendrás la potencia de una planta de carbón.

                En mi tiempo con el juego, que estaba reducido a una hora en una zona nueva y sin posibilidad de jugar en modo multijugador (más de esto en unos momentos). Pude observar cómo el juego ha pasado a ser mucho más orgánico (a comparación de Societies), cada momento se sentía importante en el desarrollo de mi metrópoli. Además, el juego te premiaba por hacer una planeación estructurada y tomando tiempo para ver los ajustes que un nuevo servicio o área tenía con tu población. Además, las promesas que Maxis comentaba sobre el nuevo motor eran ciertas. Yo podía tener un contacto con cada uno de los elementos del juego, fuera un edificio o un ciudadano. Sentí que cada vez que se me presentaba un problema, yo tenía el control completo para desarrollar una estrategia de solución, algo que en otros juegos de construcción de ciudades parece un poco falso o difícil de observar. Finalmente, este juego estresa la posibilidad de hacer una ciudad única con la inclusión de especializaciones para tu ciudad. Estas especializaciones dependen de tus decisiones de crecimiento, lo que hace que la toma de decisiones parezca reducida pero muestra un nivel de complejidad gigantesco. Algo que me llamó la atención son las “misiones” que te dan los ciudadanos, hace que el juego se mantenga dinámico dándote un sentido hacia el cual crecer.

                Hubo un momento en específico que  me dejó atónito. En algún momento (ya jugando una segunda vez en la misma beta) tuve la visión de seccionar diferentes áreas del mapa con varios propósitos; poner lugares específicos para desarrollo industrial que no afectara la contaminación del aire a mis ciudadanos; elegir un área cerca del palacio municipal para tener las casas de clase media; poner una serie de desarrollos comerciales para que todas las plazas estuvieran entre ambas zonas de vivienda; poner mi torre de agua en un manto acuífero abundante (lugar donde hay yacimientos grandes de agua… nuevamente, para los “letrados”). Me di cuenta que a la entrada de mi poblado, un buen de camiones de mudanza trabados. Supuse que se trataba de un bug, pero al prestar mayor atención, otros autos que estaban detrás de estos camiones estaban dando vuelta. Entonces me cayó el veinte, como no había puesto calles de flujo suficiente, los camiones estaban avanzando lentamente. En cuanto llevé a cabo el cambio, empecé a ver el florecimiento de mi planeación y cómo eso se reflejaba en el capital (dinero, varo, marmaja) que mi pueblo producía.

                El juego, a pesar de no mostrarse de manera completa (por limitaciones propias de cualquier beta), demuestra grandes avances en la simulación de la construcción de ciudades. Es importante destacar que he podido experimentar, a lo largo del tiempo, diversas experiencias de la construcción de ciudades. Puedo decir sin rodeos que esta experiencia ha sido una de las más gratificantes. El hecho de que además el juego se planea para ser una experiencia multijugador donde tu pueblo va a interactuar de manera natural con los poblados generados por otros jugadores, me deja con la certeza de que me faltó mucho por hacer. La promesa de convivencia entre alcaldes para lograr el mayor desarrollo de una región mezclado con las especialidades civiles, hacen de SimCity una joya para llevar a cabo un crecimiento positivo en tu interacción con otros. Lo cual justifica, hasta cierto punto, el requerimiento de siempre estar conectado para poder jugar.

                Con esto, mis hábiles legisladores, los dejo. Diciéndoles que SimCity es una de las mejores experiencias que van a poder tener, si lo suyo es la construcción de ciudades. Si alguna vez quisieron saber si podrían construir una ciudad del pecado o un pueblo enfocado a tecnología, su imaginación será el único límite que van a tener. Cabe destacar, tendré un juicio final una vez que pueda jugar el juego con todos sus elementos desbloqueados. Además, quiero que conste en el acta que no considero que SimCity es una experiencia perfecta, sin embargo, este juego me volvió a enamorar para construir la ciudad de mis sueños (Yamilandia… Pueblo Mágico). Y esa sensación es suficiente razón para esperar con impaciencia. Espero darles una reseña más completa una vez que esta joya esté en el mercado.

Buen día,

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