Forever alone, dicen es el destino de los gamers; raros, solitarios, inmaduros, así nos llaman pero, ¿En que se basan estas afirmaciones?

La triste realidad es que los videojuegos, en sus inicios, fueron un pasatiempo de personas con intereses poco orientados a las relaciones sociales.  Se Inspiraron en la tecnología y, más que nada, fantasías que se tornaban en realidad, creando así, una la forma de expresión que tanto les hacía falta a estos primeros incursores de los videojuegos.

La condena a estos calificativos duró varios años, se podría decir que estábamos predestinados a que la sociedad nos viera con esos ojos, y como no, si llegamos a pasar horas sentados ante un monitor, según nosotros, jugando en un mundo solo existente en nuestras mentes. Inadaptados.

Poco a poco, gracias a que los videojuegos  se hicieron una industria redituable, fue que lograron salir a la luz y dejar de ser cosas raras. Todo comenzó con una maquinita en un bar o tienda (en nuestro caso farmacia) donde los niños (de esos niños peludos que frecuentan los bares) gastaban sus centavos sobrantes en una forma de diversión no comprendida en ese entonces. Esos niños eventualmente crecieron. Algunos tomaron caminos más normales como una carrera en derecho, economía, teatro, administración o seguir con el negocio familiar, pero… ¿Qué paso con aquellos que el impacto de esa maquinita fue más que una diversión?, aquellos para quienes fue un refugio, una nueva realidad. Crecieron y decidieron presentar su realidad fantástica a los nuevos niños, al mundo.

El siguiente paso fue una consola casera que, en algunos casos, lograron unir familias y amigos. Crearon convivencia en un mundo virtual y un nuevo lenguaje. Paso a paso los videojuegos fueron evolucionando hasta que los gráficos nos dieron colores y realismo, causando que el mundo se diera la oportunidad de adentrarse a este nuevo entretenimiento.

Recuero un tiempo donde en toda casa con consola los hermanos competían. Se buscaban juegos en los que más de una persona, padres o hijos encontraban un espacio en este hobby. Podías jugar futbol, baseball, basquetbol, carreras y todos los deportes, incluso en la urbe más grande y encerrada. Recuerdo esos días donde los amigos se juntaban a jugar “Halo”, donde una consola era excelente excusa para salir de la rutina y despejarte. Qué bonito era cuando tus contrincantes tenían voz, cara y un cuerpo al cual visualizar, pero lo más importante, sentir sus emociones.

¿Qué ha hecho la tecnología con nosotros? mientras que en algún tiempo los videojuegos eran motivo para compartir con un amigo, hoy todo es tan distante, cada vez veo mas gamers que se encierran en sus cuartos a jugar horas con “otras personas”,  gente que no conocen, que no ven, y no les interesa. Las personas que en realidad si conocen ¿donde están?  Los amigos que comparten este hobby, ¿por qué no están con él?, ¿por qué de un día a otro es mejor jugar en línea que en persona?, ¿ porque discriminamos a aquel que prefiere jugar cara a cara diciéndole gamer casual?, ¿cómo es que este gamer casual, que apoya la convivencia está arruinando la industria?

Querido gamer solo quiero que veas una cosa: jugar sólo es muy divertido, pero solos no llegaremos muy lejos, jugar en línea es mucho más fácil y conveniente, pero no olvidemos las emociones del otro, dicen que “forever alone” es el destino del gamer, entonces dejemos de ser solo gamers y seamos personas, que aparte de todo lo demás que nos da la vida, disfrutamos los videojuegos. El gamer casual, puede ser que no sea un mal en la industria, tal vez es la evolución en los usuarios.

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