Saludos mis compañeros de la república gamer. El día de hoy quería contarles acerca de todas las buenas nuevas que nos trajo el GDC (Game Developers Conference) y la buena y vieja PAX East (Penny Arcade Expo), pero resultó ser que me llegó una noticia que descartó todo eso por la ventana. Me refiero ni más ni menos que a una decisión que tomó Disney el 3 de Abril del presente año (2013 según el calendario gregoriano, pero podría ser 6763 según el calendario asirio). Una decisión que va a resonar en muchos lugares porque después de 31 años, LucasArts cierra sus puertas como desarrollador de videojuegos. La noticia ya ha traído al internet como loco tratando de lidiar con todas las cartas de odio posibles sobre la faz de la tierra. De cómo Disney es una empresa Nazi y cómo mataron infancias y… bueno, entienden el punto. Sin embargo, si lo vemos con ojos críticos, hubo muchas razones para romper a tan histórica empresa. Trataré de ser lo más objetivo posible pero no prometo nada. A mí me entristece cada que una empresa tiene que cerrar, aún así, la decisión tiene suficiente sustento como para llevarse a cabo. Ahora sí, hablemos de negocios.

Disney y su LucasArts

Como bien sabrán Disney es una empresa que ya ha generado una historia desde que su fundador Walter Disney (Walt Disney) firmó contrato con M.J. Winkler para hacer una serie de tiras animadas de Alice Comedies (las comedias de Alicia) el 16 de Octubre de 1923. Es cierto, para los puristas, en esta época la empresa no se llamaba Disney, sino The Disney Brothers Studio. Como todos sabemos, Disney fue creciendo aún con dos guerras mundiales. Hoy en día, The Walt Disney Company es una de las empresas más importantes en diferentes ramos con un gran número de subsidiarias que comprenden desde hoteles, parques de entretenimiento, películas, productos de consumo y (como se veía a venir) entretenimiento interactivo (videojuegos para los simplistas).

                Algunas de las estrategias que han tomado en sus últimos años (desde que el buen CEO Robert E. Iger tomó la rienda desde 2005) es la de adquirir ciertas compañías para expandirse, siendo Pixar, Club Penguin y Marvel algunas de estas adquisiciones. La finalidad, aunque a nosotros los consumidores se nos haga muy cruel y fría, es la de darle a los inversionistas ganancias. Y muchas de estas decisiones han involucrado siempre una inversión fuerte de dinero, misma que los inversionistas y la empresa buscan recuperar. Para darles un ejemplo, Disney tuvo que desembolsar 4 billones de dólares por Marvel. Lo que significa que si ellos no recuperaran esa lana, probablemente veríamos recortes de personal, un CEO llorando con sus botellitas de cognac en alguna esquina de las calles de Nueva York, o algún otro infortunio que afectaría a la marca como un todo. Ok, esto es lo último que voy a explicar como si estuviéramos en clases de administración financiera. Ahora sí, a lo que nos truje con Star Wars.

                Resulta ser que nuestro querido y “pobre” hermano Robert E. Iger empezó a sopesar la posibilidad de comprar la afamada empresa LucasFilms. La decisión empezó atrás de las cortinas y finalmente acordaron dar otros 4 billoncitos para cerrar la negociación. Una de las cosas que incluía la compra era LucasArts que es una de las empresas subsidiarias de LucasFilms. Cabe destacar que el interés de Disney desde el principio era la posibilidad de utilizar Star Wars para seguir desarrollando filmaciones. Lo cual los llevó a la penosa decisión de cerrar LucasArts con todo y los proyectos que tenía en puerta, en este caso, Star Wars 1313 y Star Wars: First Assault.

Esta es probablemente la parte de la historia donde las cosas se empiezan a poner un poco negras para nosotros los gamers. Porque LucasArts no era sólo casa de los juegos de Star Wars, también era la casa de donde salieron juegos como The Secret of Monkey Island y Maniac Mansion. A lo largo de sus años, LucasArts creó juegos que fueron revolucionarios e increíbles como Star Wars: Republic Commando, donde te tocaba ser líder de un escuadrón élite que debía tomar las misiones más difíciles durante las guerras clónicas. Muchas de las grandes mentes que salieron de LucasArts actualmente son diseñadores renombrados de la industria como Tim Schafer y Ron Gilbert. De una u otra manera, LucasArts representaba a la industria como una de las compañías más importantes y reconocibles.

Y aquí es donde probablemente me gane un poco de correo no deseado. Porque creo que la decisión de cerrar LucasArts fue una decisión correcta en base a los últimos años que tuvo como productora de experiencias de juego. El último juego exitoso que ellos produjeron fue en 2008 y me refiero ni más ni menos que a Star Wars: The Force Unleashed. De ahí en adelante, a pesar de que salieron juegos como Star Wars: The Old Republic (este juego fue producido por Bioware y Lucas Arts, distribuido por EA) y Star Wars: The Force Unleashed II, la empresa no era rentable. Lamentablemente, a pesar del “éxito” de The Old Republic, el costo de producción fue tan alto que ni siquiera salieron bien librados económicamente. Y en el caso de The Force Unleashed II, no fue un éxito comercial. Finalmente, su última producción Star Wars Kinect fue una de las experiencias de juego más criticadas del año pasado. Como podrán observar, cuando una empresa no puede producir buenos resultados está en camino a la desaparición, porque nuestros bienamados pesos no van dirigidos a mantener sus productos y sus empleados. Este es un muy buen ejemplo de que una compañía vive y muere de su éxito comercial, sin importar el renombre, su historia y sus promesas.

Para cerrar esta triste nota, los voy a extrañar. Francamente le debo a LucasArts muchas de mis experiencias creciendo como gamer. Es un hecho que su legado de juegos vive y podremos disfrutar de sus creaciones del pasado. Lamentablemente, cayeron en el mismo lugar donde otros han caído y, muy a pesar nuestro, probablemente nunca la volvamos a ver. Es terrible porque los proyectos que tenían en puerta eran en extremo prometedores, y esperemos que haya posibilidades de que esos juegos algún día vean la luz del sol. Aún así, creo que la decisión que tomó Disney es lógica y es aquí donde me siento partido en dos. Porque sé que LucasArts pudo habernos impresionado con Star Wars 1313, pero a la vez sé que sus últimos proyectos no fueron del agrado de nosotros los consumidores. Entonces, por mucho que le demos vuelta, la decisión se tomó por las razones adecuadas en el mundo de los negocios. Con eso los dejo mis queridos Jedi, que tengan un excelente fin de semana.

May the force be with you

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