Un videojuego está compuesto de varios lenguajes que, cuando los unimos en nuestra mente, hacen de éstos uno solo. Uno de estos lenguajes es la música. Música: arte que llega a nuestros oídos para unirse a los colores, movimientos y figuras que nos sumergen en una historia.
En un videojuego la música juega un papel muy importante, pues, según el género —y el uso que le dé el desarrollador—, puede ayudarnos a completar un objetivo o, simplemente, envolvernos en un mundo ficticio. En ocasiones, la música es tan importante que le da personalidad al juego. Cualquiera de nuestros lectores podría distinguir fácilmente la música de Mario Bros. de la Final Fantasy… Y es que la música también define al videojuego.
Cuando hablamos de música que define a un videojuego no podríamos pasar por alto la de Silent Hill, música que se ha convertido en un estándar durante la saga, pues no podríamos imaginar un juego de Silent Hill sin la música de Akira Yamaoka (bueno, desgraciadamente, lo haremos de aquí en adelante, pues Yamaoka ya no trabaja en Konami).
Sin duda alguna, Akira Yamaoka, es uno de los grandes compositores que nos ha dado esta industria. Aunque mayormente se le conoce por su trabajo para la saga de Silent Hill, trabajó para Konami desde 1993 (hasta el 2009) creando música para juegos como: Snatcher, iFuturelist, No More Heroes 2: Desperate Struggle, Rumble Roses; entre otros.
La música es para Yamaoka su vida. Aunque nunca la estudió formalmente, de hecho, ha declarado en varias ocasiones que él no sabe leer partituras. Aún así es un gran pianista, guitarrista, diseñador y director de sonido. Pues, lo mueven, además del talento, una gran pasión por la creación musical.
Aunque ya no está en Konami, actualmente se encuentra trabajando con Goichi Suda y Shinji Mikami para la compañía desarrolladora Grasshopper Manufacture, quienes desarrollan un juego para EA; por lo que lo escucharemos muy pronto en un juego que aún es un misterio.
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